Los juegos de "adultos" y su función terapéutica

18.04.2022

Cuando los "grandes" jugamos como niños 

¿qué se produce?

Las dinámicas de coaching así como los psicodramas en la biodecodificación, son juegos que nos llevan a sentir las emociones de niño, que por las estructuras de la sociedad fuimos dejando de lado. Así, de niño fuimos separando y haciendo una gran brecha entre nuestro mundo de fantasía y la realidad social que fuimos conociendo (primero mamá, la familia, los grupos sociales etc..) asignándonos roles ¿cómo recuperamos la flexibilidad ante esta estructura? Con la espontaneidad y las experiencias básicas que nos dejan los juegos, lo cual favorece la reestructuración de un yo equilibrado y flexible capaz de desempeñar roles espontáneos y creativos. Y acá entran también los "juegos" que hacemos en bio con los psicodramas ¿Cuáles son los experiencias básicas que se recuperan con el psicodramá? Como en el grupo de psicodrama se juegan todo tipo de roles -principalmente psicosomáticos y psicodramáticos-, en él se pueden recuperar experiencias relativas a necesidades básicas de la infancia que no fueron plenamente satisfechas. En esto es importante otro factor de la intervención psicodramática que es el tiempo. El tiempo de cada uno de los participantes es fundamental. Cada quien puede tener su propio tiempo como centro del grupo, es decir como protagonista, aún cuando este tiempo sea limitado a pocos minutos. En este tiempo el protagonista es visto y escuchado por el resto del grupo, él puede vivir plenamente la experiencia de ser visto y escuchado. Se trata de una actividad de cuidado, de protección, en la que el protagonista puede ser tomado en brazos, arrullado, etc., lo cual permite al protagonista recuperar experiencias básicas como las de ser visto, escuchado o cuidado. Las experiencias básicas que se van recuperando con el trabajo psicodramático son fundamentalmente las que corresponden a las necesidades básicas del bebé, como ser:

  • Poder estar, poder tener momentos para estar solo aún en presencia del otro, sin necesidad de tener que hacer algo para relacionarse con él, sino simplemente "estar"; ser arrullado, sostenido, percibido y experimentar la sensación de existir para el otro, absorber el contacto con el otro con la sensación de estar cerca o en contacto con él.
  • Recibir del otro es algo primordial que va a permitir al protagonista después dar al otro. Recibir es un acto más pasivo que el dar, pero es una experiencia aún más importante. Dar implica un rol activo pero si no hay la experiencia de haber recibido, difícilmente se puede tener la sensación positiva de dar.
  • Ser amado también es una experiencia básica y que debe ser percibida como una continuidad. Amar es básico y espontáneo en un niño. El niño que vive una buena experiencia de ser amado es capaz de decir "Te quiero" sin preguntar "¿Me quieres?" Las actividades en el grupo que favorecen el ser cuidado, protegido, abrazado y tocado con calidez permiten vivir esta experiencia. Mostrarse al otro y ser visto placenteramente sin temor, ni vergüenza, significa recuperar la experiencia del bebé que es visto con placer por sus padres porque verdaderamente les gusta. La posibilidad de ser protagonista en el grupo y mostrarse y exhibirse sin temor frente al grupo que lo acepta y lo contiene permite recuperar esas experiencias.

(Una mirada propia con los aportes de Giovanni Boria en 

"Psicodrama Clásico metodología de acción para una existencia creadora").